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EL HISPANISMO NORTEAMERICANO DESDE LA HUELLA DEL EXILIO.

JamesFernandez

PROF. DR. JAMES D. FERNÁNDEZ. CATEDRÁTICO DE LITERATURA ESPAÑOLA Y DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN CARLOS I DE NEW YORK UNIVERSITY, USA.

Participante en el Seminario Diálogo entre exilios (1914,1923, 1939).

19/07/08

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1. Su conferencia tiene por título El hispanismo norteamericano desde la huella del exilio ¿Cuál es la idea central que pretende plasmarnos en ella?
 
En la conferencia intento explicar como los exiliados republicanos que ocuparon cátedras en Estados Unidos después de la Guerra Civil fueron influidos por los contornos del campo del hispanismos.
Muchos han hablado de la influencia que ejercieron los exiliados sobre el campo del hispanismo, que es muy grande. Hay figuras que realmente transformaron el campo de los estudios hispánicos en Estados Unidos, pero a mí me interesa un poco invertir la premisa y pensar cómo cambiaron estos mismos españoles gracias al concepto del exilio.
Esto es lo que voy a hacer mañana, de manera más concreta con la figura de Américo Castro que, como sabes, elabora una visión de la identidad española desde el exilio; esa elaboración representó una especie de viraje notorio en su pensamiento; lo que piensa antes del exilio y lo que piensa después es bastante distinto y creo que para entender esto, este viraje en la carrera intelectual de Castro y de otros exiliados hay que tomar en cuenta el contexto en el que vivían, trabajaban, escribían, daba clases…
Entonces, es un poco, a nivel abstracto, cómo los contextos del exilio transforman al final a las personas que lo vivieron, y a nivel concreto, cómo una figura como Américo Castro es transformado gracias a ellos.
 
2. En relación a los Cursos de Verano de la UCA, cursos de verano en general desde el ámbito universitario, ¿qué le parece la posibilidad de contar con un marco de formación complementario durante el período vacacional abierto a todos.
 
Me parece genial. Ojalá hubiera más cursos de verano de este tipo en Estados Unidos, ya que los que hay son muy caros. Llevo aquí menos de 24 horas pero percibo un ambiente cariñoso, propicio para el diálogo, y eso que me gusta mucho. Estoy encantado de estar aquí y de esta iniciativa de los cursos, sí.
 
3. ¿Cuál sería su curso de verano ideal?
 
Yo creo que ahí, lo que ocurre es que… He dado conferencias en tres o cuatro cursos de verano, en distintos lugares y lo que he notado siempre, pero creo que es algo que tiene más que ver con la condición humana que con los cursos de verano, que en realidad es al final del curso cuando estamos preparados para comenzar el curso, tanto los maestros como los alumnos. Yo creo que suele pasar en muchos cursos; da igual que el curso dure tres días o tres meses. Hay algo en la dinámica humana que hace que realmente las cosas se calienten hacia al final, la gente se suelta y el diálogo se enriquece.
Entonces yo diría un curso de más duración, aunque sé que hay algo de ilusorio en ello, porque la gente se retiene hasta la tercera semana.
En un principio me parece que la idea que subyace en los cursos de la Universidad de Cádiz es la apropiada: reunir un grupo distendido de expertos y de jóvenes estudiantes en una experiencia muy intensa, muy concentrada, como dices, no como una formación clásica o profunda, sino como una especie de Brainstorming o “tormenta de ideas”, es decir, exponer en un período muy concentrado de tiempo varios puntos de vista, distintas lecturas.
 
 
Recuperando su campo de trabajo, estudio e intervención y de acuerdo a la exposición que tenemos la oportunidad de contemplar y valorar en La Bomba durante los meses de verano “Nueva York y la Guerra Civil Española”,
4. ¿Qué repercusión tuvo para Estados Unidos, para la ciudad de Nueva York, la Guerra Civil Española?
 
Bueno, en primer lugar estoy encantado de que esté aquí la muestra, porque muchos han trabajado intensamente para que viniera a Cádiz, y es un placer poder verla aquí instalada.
En cuanto a tu pregunta, ¿la repercusión de la Guerra Civil Española? sí; pues la repercusión como se documenta en la muestra es muy fuerte y muy extensa. Curiosamente se ha borrado casi totalmente de la memoria histórica de los Estados Unidos. Es comprensible porque después tuvo lugar la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, la Guerra Fría y todos los horrores posteriores. Lo que nos sorprendió y conmovió a los que hemos trabajado en la producción de la muestra es que si nos remontamos a esos momentos, si miramos esos años (1936, 1937, 1938) en la ciudad de Nueva York, si no hubiera pasado la Segunda Guerra el Holocausto y los demás horrores, vemos que España estaba en los labios de todo el mundo. Era el Irak de ese momento; el futuro del planeta se estaba decidiendo en este país. Muchos neoyorquinos lo vieron muy claramente; muchos se movilizaron para apoyar a la República, recogiendo dinero, como está muy bien documentado, para medicinas y equipos médicos, y otros se movilizaron tanto que tomaron el paso increíble de venir a luchar.
¿Qué repercusión tuvo? Fue el acontecimiento político más importante del planeta para los neoyorquinos con conciencia política y movilizó a la ciudad de una manera impresionante.
 
-¿Cómo conectan y enlazan las historias, las vidas y los acontecimientos de ambos países?
 
Pues ahí ha habido mucho que decir. Por ejemplo en nuestra investigación descubrimos, bueno no es un descubrimiento, pero nos dimos cuenta de que hay algo muy especial en el intervalo de tiempo que nos separa de estos años, unos 70 años, que es más o menos la extensión de una vida, es decir, nosotros tuvimos acceso a los últimos supervivientes de esa época, un gran privilegio. De hecho de los Brigadistas que eran unos 2.800 quedan vivos, calculamos 15-20 y en los últimos años han muerto 15-20, el más joven tiene unos 91-92 años, entonces tuvimos una especie de último acceso a los testigos presenciales de esta historia. Y no sólo los Brigadistas. También entrevistamos a neyorquinos de a pie, entre 75 y 90 años, que tenían recuerdos de primera mano de la ciudad de esos años y de todo lo que se hablaba de la Guerra de España. Fue una experiencia muy conmovedora poder sacar testimonio de los últimos sobrevivientes de una época tan importante.
 
Entre los que entrevistamos había un grupo de cinco neoyorquinos, de familias españolas que vivían en esos barrios hispanos de la ciudad y nos han dado testimonios muy valiosos que además resuenan mucho con los debates de hoy en España. Pensemos por ejemplo, en una mujer asturiana que emigró a Brooklyn, a Nueva York con su familia cuando era niña, en el año 1928. Con once años estalla la guerra, tiene familia en Asturias, tiene incluso una hermana que está en España cuando comienza la Guerra, y la vive desde allí a través de la radio de onda corta, por medio de la prensa tanto hispana como inglesa, con la distintas asociaciones españolas, que había muchas en la ciudad. Cada región tenía su centro, el leonés, asturiano, el centro gallego…Había una gran proliferación. Había de hecho un centro andaluz, y un grupo salmerón, del pueblo de Nicolás Salmerón, que no sé muy bien dónde está, sé que está en Andalucía.
Entonces esa experiencia de vivir esa guerra como española pero a 3.000 millas de distancia y con los filtros de los medios de la época es un auténtico tesoro y pudimos recoger ese testimonio antes de que desapareciera.
 
5. En su artículo Frente al fascismo: Nueva York y la Guerra Civil española, describe el Nueva York de la época como un “microcosmos”
¿Era Nueva York un “microcosmos” del mundo?
 
Bueno sí y no (risas). Ahora hace diez minutos en el curso estábamos comentando, los alumnos estaban comentando, que el exilio es una experiencia ambivalente. Por un lado tienes un lado negativo, resultado de una expulsión, la necesidad de salir del país de uno, con todos los ejemplos traumáticos de ese tipo de salida forzosa. Por otro lado, tiene aspectos positivos como el de poder reinventarse y elegir afinidades.
Yo creo que Nueva York es un “microcosmos del mundo” en el sentido de que no pertenece a nadie, es una ciudad… Hay que vivir en Nueva York para experimentar esto, pero incluso los estadounidenses, ven con cierto recelo la ciudad de Nueva York, porque en realidad no es una ciudad nacional, es una ciudad internacional, que no pertenece a nadie y por tanto pertenece a todo el mundo, esa es la maravilla y en ese sentido podríamos decir que es un microcosmos. Puedes llegar a Nueva York y sentir en dos días que es tu ciudad, no por la posesión física material, no porque seas dueño de nada, sino porque al no pertenecer a nadie pertenece a todos y es ese espíritu abierto el que atrae a tanta gente de tantas partes del mundo.
No recuerdo la cifra, pero el otro día el rector de mi Universidad citó el número de lenguas habladas en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York, por los niños, y llegaba a casi los 100-114 idiomas; esto imagínate, montar un programa de educación bilingüe en una ciudad donde se hablan 115 lenguas. Total que en el sentido de la diversidad Nueva York es un “microcosmos del mundo”.
Hay en la misma Universidad de Nueva York alumnos de casi todos los países del planeta. Esa diversidad es la que hace pensar que es una especie de micromundo. (Risas).
 
6. ¿Podemos entender el fenómeno del exilio como “una constante cultural” de nuestro país en los albores del siglo XX?
 
En el caso de España la transformación más notoria, en torno a hace unos 15-20 años, es que es un país que ha pasado de enviar emigrantes a ser un país que recibe inmigrantes por primera vez en su historia y eso si que es un cambio notable, entonces no lo había pensado, pero yo creo que el estudio de los españoles que se tuvieron que ir, ese estudio podría tener efectos positivos a la hora de educar a los españoles en la tolerancia de los que ahora vienen ¿no? Tener esa conciencia de que tu abuelo, tu tío se tuvieron que ir a Argentina o a Alemania…La tradición de emigración es tan fuerte en este país que uno esperaría que esa tradición repercutiera positivamente en la receptividad de inmigrantes llegados de fuera. Digamos que sería una lección aprendida por la propia experiencia. Y ahí, por lo que he visto, España está haciendo la transición de un modo bastante digno, con los problemas que siempre vamos a tener, claro, pero yo creo que los que lo siguen desde fuera, los que siguen los acontecimientos en España, han sido bienimpresionados por la forma en que el país ha llevado esa transición, la relativa falta de violencia ¿no?. Problemas siempre hay en todos los países, pero los prejuicios antiespañoles o la ignorancia sobre la cultura española, llevó a mucha gente a pensar que aquí iba a darse mucha violencia, el racismo, la intolerancia… En cambio, creo que uno sale sorprendido por la tranquilidad de esa transición, reconociendo no obstante, que hay mucho que hacer.
 
Se podría afirmar que el exilio es una experiencia tan común a lo largo de la historia del país, sin embargo tampoco…Tengo la impresión de que es una experiencia central en la historia moderna de España pero no sé si la cultura o desde la centralidad se han recogido las conceptualizaciones de la identidad nacional, yo creo que no.
La importancia del exilio… Hay algo que estoy estudiando en otro proyecto; estoy haciendo un libro sobre la figura del indiano en la cultura y literatura españolas, la figura del emigrante español que va y vuelve, y esa figura representa muy bien, o nos enseña muy bien como España es una construcción de los exiliados que regresan, de la misma manera que buena parte de la prosperidad, del milagro económico de España en los años 60, tan importante para la transición a la democracia, se debe en gran medida a las remesas de los españoles que estuvieron fuera, o del turismo. Entonces de algún modo, de una manera política, ideológica, pero sobre todo pensando en un sentido más material, la prosperidad de la España democrática se debe en buena medida a las remesas de estos exiliados. Esa experiencia tan reciente y tan a la vista, es una constante en la historia. En el siglo XVI las remesas de las Indias, las grandes maravillas de la cultura española, muchas de ellas, son posteriores a Colón y son el resultado de la experiencia colonial imperial. A mis alumnos les pongo siempre el ejemplo de la tortilla española, con esa “papa andina” que no se conocía antes de la experiencia colonial, y así con todo. Tengo un catálogo de referencias muy llamativo; por ejemplo, los hermanos de Santa Teresa, peruleros que le mandan el dinero para que funde sus conventos; si uno estudia las cuentas, gracias a ellos obtiene su dote para entrar como monja y para fundar conventos.
Lo que aceptamos como cultura española, como representación de una esencia nacional en muchas ocasiones es el resultado de un reflujo de hombres y mujeres y “metales preciosos” de exiliados y yo creo que ahí hay una lección muy importante, en ese circuito ¿verdad? Personas que van y vuelven.
 
 
 
 
 
Entrevista realizada por: Inma Raquel Benítez Conejero.
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