Usted está aquí: Inicio Entrevistas Entrevista a Paz Martín Ferrero (Cursos de Verano de Cádiz)

SEMBLANZA DE UN SABIO: JOSÉ CELESTINO MUTIS.

MartinFerrero

Profª. Drª. Mª PAZ MARTÍN FERRERO. CATEDRÁTICA DE CIENCIAS NATURALES DEL I.E.S. COLUMELA DE CÁDIZ.

 

Participante en el Seminario Entre la Ciencia y la Aventura: el legado de la Generación Mutis en la España de la Ilustración.

17/07/08.

><div>
 
 
1. Su conferencia tiene por título, “Semblanza de un sabio: José Celestino Mutis ¿Cuál es la idea central que ha pretendido plasmarnos en ella?
 
Fundamentalmente he querido plasmar varias cosas.
Primero quién fue este personaje, qué es lo que hizo, cuál ha sido su influencia, cuál es su obra material y humana y de igual modo saber cómo fue la sociedad de su tiempo, cómo fue Europa y que Instituciones, en concreto, influyeron en su preparación y en la maduración de su personalidad.
 
Hemos dado un repaso por toda su obra. Un estudio de cómo fue la Europa de su tiempo, cuáles fueron las Instituciones que influyeron en él (la Real Academia de Cirugía de Cádiz, los Jardines Botánicos, las expediciones científicas). Y luego hemos pasado por su vida indicando cuáles fueron los hechos que más le influyeron junto con su obra botánica;
En definitiva cómo era él y cómo llegó a realizar su labor.
Esa es la idea.
 
 
 
2. En relación a los Cursos de Verano de la UCA, cursos de verano en general desde el ámbito universitario ¿qué le parece la posibilidad de contar con un marco de formación complementario durante el período vacacional abierto a todos.
 
Pues me parece que es lo que debería ser en una sociedad culta. Es decir, la actividad mental y cultural no debe interrumpirse en períodos concretos más apagados o tranquilos. La actividad mental es una actividad continua. La sociedad que está preparada para organizar cursos, para realizar esas actividades, me parece una sociedad madura, sobre todo teniendo en cuenta que ahora en verano es cuando la gente tiene más tiempo para poder hacer esto relajadamente, fuera de la rigidez de los cursos normales. Creo que es lo que debería ser. Los que estamos en el mundo de la ciencia, sabemos que cuando disfrutamos más es cuando estamos fuera de lo académico, fuera de lo estricto, de los cursos programados formalmente. Disfrutamos mucho en Congresos, Jornadas, Simposios, Cursos de Verano y creo que esta idea debe extenderse a la población. Por tanto, la población no sólo debe tener como objetivo de trabajo, para trabajar, la albañilería, fontanería o cualquier otra cosa, no sólo eso, sino que debe tener una actividad programada por los directivos universitarios para que estas personas tengan satisfecha su curiosidad y las diversas manifestaciones de su personalidad.
Así que me parece estupendo, muy bien.
 
Yo, de hecho, aprovecho los períodos de vacaciones para poner a punto todo lo que tengo atrasado y es cuando disfruto, cuando tengo tiempo por delante. La gente joven se tiene que acostumbrar a esto también, no a cuatro meses sin hacer nada (risas).
 
 
3. ¿Cuál sería su curso de verano ideal?
 
Mi curso de verano ideal no estoy segura porque no lo he reflexionado bien, pero creo yo que mi curso ideal sería aquel en el que la Universidad se abriera a toda la sociedad; aquel en el que participan personas que no sólo sean universitarias, sino gentes de otros ámbitos muy preparadas, en enseñanzas secundarias, por ejemplo, o en otros muchos campos por su propia curiosidad o afición.
Por tanto debería ser un curso que diera apertura a toda la sociedad; y luego también que le llegara a esta con fuerza e intensidad.
 
Por otro lado, habría que buscar temas que interesaran mucho a todo el mundo y luego traer a las personas idóneas, pero, vuelvo a repetir, no sólo de la plantilla universitaria, sino que sean personas más interesantes e interesadas por aquel o este tema. Hay por ejemplo, encuadernadores excepcionales, o artesanos fuera de serie, y no hay que decir que eso no es universitario, es universitario porque es universal. Yo creo que a la Universidad le queda todavía por recorrer, en el sentido de aunar fuerzas de toda la sociedad, pero vamos, está cumpliendo su papel ahora mismo y tampoco se puede hacer todo de repente; está cumpliendo un papel importante.
Mi curso de verano ideal, aun habiendo hecho esta generalización, tendría que centrarse en temas que yo he estudiado y que me gustan mucho: el mundo de la ciencia, y sobre todo, los logros científicos de los siglos XVIII y XIX.
Creo que es un campo que no está más que iniciado. Se ve a un personaje aislado como Mutis, pero hay un montón de personajes interesantísimos, sus vidas, cómo se han interesado por algo. La gente interesada por algo suelen ser muy interesantes de estudiar, sus logros, sus experiencias…
El mundo de la historia de la ciencia, me encanta, me gusta muchísimo y diseñaría un curso con esta temática.
 
Por otro lado, no logro yo interesarme demasiado por las nuevas tecnologías, las utilizo porque no me queda otro remedio, pero no logro interesarme, no (risas). No me interesa un programa en tanto en cuanto que lo utilizo, lo veo no como fin, sino como medio. No me interesa saber construir un coche, sino tener un coche para andar, y con la nueva tecnología me pasa eso, pero bueno, esto no quiere decir que no me parezca absolutamente interesante e ideal para un curso. Hay cosas, por ejemplo de nanotecnología muy avanzadas que creo que deben tener un cupo aquí, dentro de la Universidad.
 
Sobre todo llamo la atención sobre el hecho de que la Universidad debe aunar los recursos personales que haya en sus cercanías, muchas veces perdidos.
 
4. Volviendo de nuevo a su ámbito de estudio y trabajo,
¿Fue Celestino Mutis un hombre de su tiempo? ¿A qué tiempo o época nos referimos?
 
Pues Celestino Mutis era un hombre interesadísimo por todo. Todo le interesaba y en ese sentido era un hombre de su tiempo. Pero claro, una cosa es que te interese todo y otra que seas capaz de afrontarlo. Y en ese sentido fue un hombre adelantado a su tiempo, a la sociedad gaditana de su tiempo. Dicha sociedad era una sociedad mercantil, muy feliz, poderosa económicamente, pero que no tenía ni ofrecía ayuda para el conocimiento; mientras tanto, Europa empezó a desarrollarse y profundizó en sus vías de conocimiento, especialmente en la botánica, ya que esta influía directamente en la economía. De las plantas se podían sacar tintes, papeles, telas, medicinas… Entonces la botánica fue muy estudiada en Europa. Aquí llegó un poco tarde, pero aun así, en cuanto a su entorno, yo creo que Mutis fue muy adelantado. Respecto al resto de Europa, estuvo en contacto con lo que en ella había, y desde luego respecto a Sudamérica, yo creo que, no es que fuera muy adelantado, es que fue el primero de los primeros. Y así se lo reconocen allí.
 
Esta tarde tengo una cita con un señor que viene de Colombia y me llama para decirme que quiere enseñarme una serie de cosas y que cómo es posible, que allí le llaman el sabio. Dices “el sabio” y ya sabes quién es. Lo reverencian. Fue muy intensa su labor allí.
 
Fue un hombre muy inteligente, muy de su tiempo, y cuando marchó para Sudamérica se fue muy preparado en botánica. Sabía identificar visualmente las plantas medicinales casi al cien por cien, algo dificilísimo en botánica.
Como anécdota: cuando venía ya para Cádiz para salir a América, se dedicó a herborizar en los Montes de Toledo y cogió 41 plantas de las cuales 39 eran medicinales, y 2 eran, una dedicada al director del Jardín botánico y la otra a un botánico de allí. Sabía el nombre de las plantas, las reconocía, las aplicaba y siempre vio un adelanto económico y social en su conocimiento.
Dicen que Carlos III decía que quería que la gente estudiara ciencia, historia natural y más concretamente botánica para el desarrollo de las inteligencias.
Yo creo que Mutis desarrolló su inteligencia al máximo y además transmitió su inteligencia al medio que tenía, algo absolutamente importante.
 
 
 
5. ¿En que otros ámbitos o espacios influyó la labor científica realizada por Mutis y otros científicos de entonces?
 
En concreto Mutis reunió alrededor de él a una treintena de pintores y unos veinte o treinta colaboradores… Mutis era como un rector universitario si lo tradujéramos a los tiempos de ahora. Todos trabajaban por afición; los colaboradores cobraban muy poco o no cobraban. Se trataba de gente que desarrollaba alrededor del maestro una capacidad crítica y artística. Mutis fue un ilustrado que transmitió la Ilustración a Nueva Granada. Enseñó a la gente a pensar, a estar enamorado de su trabajo; les dio ejemplo en cuanto a logros (construyó el Observatorio Astronómico de Nueva Granada), y en cuanto al lado positivo de estar todo el día trabajando obsesivamente; además contribuyó al desarrollo de la independencia personal y eso cuando tenías que depender de un virrey era algo muy difícil. Claro, este aprendizaje por parte de sus discípulos, que crearon la sociedad patriótica de Nueva Granada, llevo consigo que cuando la sociedad se hizo reflexiva se reclamara la independencia. Se habían dado cuenta que dependían de nosotros pero que también beneficiaban a la metrópoli; fue un serio mazazo. Reclamaban autodirigirse y autoadministrar sus recursos y yo creo que aquello no hubiera sido posible sin Mutis.
 
Mutis fue el gestor e impulsor de la cultura europea, no sólo de la española, en Colombia, en Nueva Granada; era conocido en todo el mundo científico. Cuando Humboldt fue a verlo, ya sabía que iba a ver al “sabio” Mutis.
Y además contribuyó, como te comentaba antes, de manera decisiva al proceso de independencia de las naciones del cono sur de América.
 
Creo que fue capaz de transmitir una doble labor, la científica, terriblemente amplia (frente a las demás expediciones, la de Mutis llegó a pintar 6.711 láminas, con un herbario de más de 20.000 plantas que está en el Jardín Botánico de Madrid y es una cosa excepcional), y la de pensamiento.
 
En cuanto a otros científicos, él fue el primero. Hubo otros que fueron hacia Perú o México pero de su intensidad, de su calidad y de su estructura, Mutis fue el único, el uno entre uno. No puedo pensar en ningún otro; si hubo alguno, no puede comparársele.
 
 
6. ¿Vivimos un nuevo momento de convulsión ante el estudio científico, los avances, riesgos, dudas, voces discordantes…?
 
En aquel entonces los adelantos, eran adelantos en el conocimiento y estos suponían un gran tesoro porque conducían a la idea de la libertad, como sociedades y como individuos. Me refiero, cuanto más culto eras y más conocías, pues más libre.
Ahora, en estos momentos, se han entremezclado el mundo de la ciencia y el mundo de la tecnología, es decir, tenemos adelantos en distintos campos como el de la genética, pero mezclados con la tecnología hasta extremos terribles, siniestros, diría yo.
Eso de que la tecnología pueda controlar al individuo desde antes de nacer, hasta… todos sus momentos. Llegará el tiempo, en que nos pongan un chip al nacer, para saber dónde estás en cada momento de tu vida: estas durmiendo, te has levantado, has salido de casa… El terrible desarrollo de la tecnología aplicada a la ciencia me está pareciendo una cosa terrorífica, no creo que conduzca a la libertad, sino al control, al supercontrol, y no de los directivos de una nación precisamente, sino casi no se sabe de quién, de las grandes potencias, de gentes que no conocemos… No creo que tenga similitud con aquello. Entonces no podía existir, porque no existía tecnología con un hipercontrol tan grande.
 
Había discusiones, en relación a las metodologías, procedimientos, resultados, pero vamos, eran más bien disquisiciones en cuanto a las distintas opciones.
Cuanto más conocimiento tenían, más cultura y mayores aplicaciones al beneficio de la humanidad. En este momento, sin embargo, no tengo la certeza de que la tecnología funcione para mayor beneficio de la humanidad; aparentemente puede que sí, hay vacunas y tal, pero creo que ahora mismo hay una especie de “conjura” contra la libertad individual muy fuerte. Ese es el peligro que le veo y la diferencia clara con respecto a aquella época. Me hubiera gustado vivir entonces perteneciendo a una familia culta como la de Mutis; pero bueno vivo en esta, no hay otra solución (risas) y además, de no ser así, no estaríamos en esta entrevista tan cómoda; tendríamos que estar manuscribiendo (risas).
 
 
7. ¿Qué le parece la exposición Mutis Mutandi que nos acompaña durante estos meses en homenaje a Celestino Mutis?
 
Perfectamente. He entrado a verla; ayer tarde estuve allí cuando vine a preparar mi ponencia y tuve la idea de pensar en que cada época tiene sus manifestaciones artísticas distintas, nos puede gustar más o menos.
Me ha hecho mucha gracia la composición hecha en medio de La Caleta entre otras.
 
En este caso, le doy la importancia que tiene. Yo creo que los jóvenes tienen que buscar medios de expresión cualesquiera que sean y esos medios de expresión deben ser protegidos por las autoridades o por el sistema, de manera que los jóvenes tengan más capacidad de sobrevivir, de vivir bien en una sociedad culta.
Sus formas de expresión tienen que ser alabadas y observadas en relación a su época. Me ha parecido estupendo que los jóvenes sigan adelante, que las instituciones los protejan y respalden con sentido de obligación, porque en el futuro no habrá trabajo. Aquí, por ejemplo, no hay trabajo de agricultura, por tanto tiene que haber otros tipos de trabajo que ayuden a los jóvenes a sostenerse y a expresarse. Me ha parecido una exposición estupenda.
Insisto, los jóvenes ante el camino que les va presentando la vida, es bueno que cuenten con estas iniciativas. La Universidad tiene el deber de apoyarlos.
 
En el caso de la exposición muy bien, me ha parecido una manera original de expresarse mediante la fotografía y las nuevas tecnologías (aquí sí que muestran su lado positivo). Antiguamente habrían tenido que pintar las láminas (risas).
Hay que forzar a todas las instituciones para que os ayuden a seguir adelante y este camino, el del arte, es perfecto.
 
 
 
 
Entrevista realizada por: Inma Raquel Benítez Conejero.
Acciones de documento
Favoritos / Compartir